lunes, 13 de julio de 2009

Para colmo, algunas de las enfermas, tras haber padecido anorexia, caen en la bulimia. Sin embargo, son dolencias que se originan de manera distinta, y necesitan también un tratamiento diferente y específico.
Por lo general, el inicio de la anorexia es anterior en edad al de la bulimia, que comienza, por media, tres o cuatro años más tarde. Mientras que las ano-réxicas presentan un bajo peso, debido al escasísimo consumo de alimentos y a la dieta cada vez más restrictiva, entre las bulímicas puede darse una tre­menda variación, que oscila de la delgadez casi anoréxica a la obesidad.
Las anoréxicas pueden darse atracones, o pre­sentar conductas bulímicas, mientras que en las bulímicas, que ocasionalmente pueden ayunar, como las anoréxicas, los atracones son constantes. Los medios principales de controlar el peso en las ano­réxicas son la restricción de alimentos y el excesivo ejercicio. En las bulímicas, se recurre a dietas, vómitos, laxantes, diuréticos, y en escasas ocasio­nes, ejercicio. Eso se debe a que la hiperactividad es frecuente en las anoréxicas, mientras que las bu­límicas tienden a una mayor pasividad, y también a la necesidad de control que sienten las primeras; las bulímicas, debido a su enorme impulsividad, pocas veces encuentran la disciplina necesaria como para ceñirse a un programa de ejercicios.
Entre las anoréxicas se encuentran pocos ante­cedentes de obesidad: de haberla, era mínima. Entre las bulímicas es más frecuente. La mayoría de las anoréxicas sufren amenorrea, algo mucho menos
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