jueves, 16 de julio de 2009

en la mente de las bulímicas; el ideal de perfección llega a sofisticarse de manera tan perversa que úni­camente la delgadez extrema, cadavérica, puede satisfacerlas.
A veces las extraen de grupos musicales como King Adora, Smashing Pumpkins o Placebo, escri­tores como Kafka, de su cuento «El ayunador pro­fesional», de libros que potencian la fuerza de voluntad, e incluso de la Biblia. La comida se con­vierte en el pecado, en la debilidad, potencia las cualidades que ellas odian y que rechazan como señal de fracaso. La delgadez, la belleza, la admira­ción y el triunfo caminan de la mano, y ellas se esfuerzan en seguirlas.
Al fin y al cabo, ¿quién, en esta sociedad, no desea ser hermosa?
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